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Historia del aeromodelismo
Queridos lectores, con este artículo abrimos una nueva sección, “Para saber más…”, con el fin de brindarles interesante y novedosa información en torno al modelismo y Radio
Control.
Ya es usual entre nosotros ver o escuchar anuncios publicitarios de productos de RC, tanto para niños como para adultos. Lo que antes era una actividad practicada por unos cuantos, amantes del RC, hoy en día se ha expandido tanto, que tiendas comerciales y anuncios de TV no dejan de tomarlo en cuenta. Pero qué tanto sabemos de esta práctica, cuándo surgió, quién fue su creador, cómo fue el primer objeto modelado, etc. A continuación, intentaremos esbozar brevemente un poco de la historia del aeromodelismo, tomando como referencia diversas fuentes recogidas de la Web. Esperamos sea de su agrado.
Cuántos de vosotros sabíais que el aeromodelismo se remonta a la edad antigua, cuando los griegos discernían en torno a preceptos filosóficos. En efecto, el aeromodelismo, en su forma más básica y primitiva, se inició en el siglo III a.C, cuando Arquitas de Tárento, ideó su famosa paloma voladora, un artilugio de madera forrado en tela. Y es a partir de este episodio, mejorado y reinventado con el tiempo, que podemos hablar de un concepto de aeromodelismo, que, según la Real Academia de la Lengua Española, es el deporte que consiste en la construcción y prueba de pequeños aviones.
Siglos más adelante, varios fueron los intentos de hacer volar pequeños objetos, pero no fue hasta el siglo XVIII, que el francés Alphonse Penaud, considerado el padre del aeromodelismo, creó el “Planophore”, sencillo y primitivo motor con un peso aproximado de 15 gramos y un recorrido de 40 metros en 12 segundos, cuya hélice estaba accionada por unas tiras de caucho retorcidas y equipado con una cola estabilizadora.
Sin duda, este fue el primer paso importante dado en el mundo del aeromodelismo, utilizado como referente para próximos y numerosos modelos que se harían famosos, y que hasta el día de hoy sigue gozando de gran popularidad entre los aeromodelistas, a pesar de los grandes avances dados en micromotores.
Pronto se empezó a construir motores de diversos tipos, entre los que encontramos los de aire comprimido y de CO2. Sin embargo, no fue hasta 1930 que el aeromodelismo da un vuelco significativo, abandonando los anteriores tipos con soluciones que fueron de más a más modernas. Los modelos se fueron perfilando y cada vez más pareciendo a los aviones reales. Es en ese contexto que surgen los primeros y rudimentarios motores de explosión interna. El aeromodelismo habría alcanzado su máximo esplendor, iniciando así su fase más moderna.
Hasta ese momento, el aeromodelismo se basaba aún en el “vuelo libre”, los pequeños aviones seguían siendo maniobrados por la acción del propio motor. Las categorías se fueron perfilando claramente y las competiciones no se hicieron esperar, gracias lo cual el aeromodelismo adquiere su dimensión deportiva.
Queridos lectores, como lo prometido es deuda, les ofrecemos la segunda parte de la Historia del Aeromodelismo, dedicada a la inserción del Radio Control. Debemos confesarles que no ha sido tarea fácil debido a la escasez de fuentes e información.
Como ya lo habíamos mencionado en la edición pasada, la gran revolución en aeromodelismo se produjo en 1896, cuando Guillermo Marconi inventó la Radio gracias a la cual era posible dirigir la trayectoria de los aviones mediante ondas radioeléctricas. Desde ese momento, el aeromodelismo y el Radio Control fueron juntos por un mismo camino.
Así como en los inicios del aeromodelismo, los aviones fueron aparatos de difícil vuelo que con el tiempo se fueron simplificando y tecnificando, en los inicios del Radio Control, los aparatos cumplían muy pocas funciones cuyos circuitos y válvulas eran bastante inseguros. De hecho, entre los años de 1930 y 1942, aproximadamente, todo el aeromodelismo se basaba, aparte de las maquetas estáticas o de exposición, en el vuelo libre, ya que, aunque se hicieron intentos de radio control, éste fue muy rudimentario.
Los primeros radio controles se diseñaron con válvulas electrónicas y unos botones con los cuales se dirigía el avión, mediante diversas pulsaciones. El emisor transmitía las ondas de radio, las cuales se recibían en un receptor a bordo del avión. El receptor las transformaba y enviaba impulsos eléctricos a unos dispositivos electromecánicos que eran los que movían los mandos del avión. No obstante, la imperfección, su gran tamaño, su peso, y su alto número de fallos, hacían que solo unos pocos utilizasen este sistema.
La aparición de los transistores supuso una revolución en la difusión del radiocontrol, con la miniaturización de los equipos, cada vez más perfectos y económicos. Hoy en día cualquier equipo de Radio Control cuenta con un microprocesador interno y un software más o menos avanzado, el cual permite programar y recordar los distintos parámetros de diversos modelos, haciendo el vuelo más sencillo y seguro.
1939:
Walter Good hizo las primeras demostraciones en vuelo con un modelo que pesaba 6 kg y cuyo receptor de 4 lámparas, con 400 gr de peso requería 1 kg de pilas de 90 V.
1942:
se patenta un sistema de vuelo controlado por dos cables dando lugar a una forma de vuelo que logró gran popularidad “vuelo circular o U-control”.
1945:
Los enormes progresos alcanzados en la electrónica durante la Segunda Guerra Mundial, hicieron que a finales de ésta se pudiesen simplificar las realizaciones efectuadas por los aficionados, pero con el inconveniente de la escasez de materiales, lo que no permitió la difusión de esta modalidad de vuelo.
1946:
el reactor también llega al aeromodelismo, en la forma de cohetes con carga sólida, que sustituirían a los antiguos de pólvora (Jetex) o los pulsoreactores que se iniciaron con el complejísimo Minijet, para simplificarse y popularizarse con el Dynajet.
1950:
En la década de los años cincuenta, se empezó a disponer del primer material comercial y, sobre todo, de la
lámpara subminiatura XFG1, permitiendo una gran disminución de peso en el receptor, y en las pilas necesarias.
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